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Las 8 mejores películas para prevenir los extremismos según los expertos

Fotograma de la película 'La Ola', de Dennis Gansel.

Existen odios y extremismos de todo tipo. Diversos expertos comparten contigo los mejores filmes de ficción para ayudar a entenderlos y prevenirlos.

1. La Ola, de Dennis Gansel (Alemania, 2008)

Los alumnos de un instituto están convencidos de que ellos nunca se dejarían atraer por un movimiento radical. A su profesor se le ocurre hacer un experimento para que entiendan cómo cualquiera puede caer en ideologías extremistas que deriven en regímenes totalitarios como el nazismo. La situación se le acaba yendo de las manos.

Tanto la Federación de Comunidades Judías de España como la asociación Arco Forum para el diálogo interreligioso e intercultural recomiendan esta cinta. Está basada en hechos reales, que sucedieron en un instituto de Estados Unidos en los años 60. A su vez, aquellos hechos se reflejaron en dos novelas también tituladas La Ola: la primera la escribió Todd Strasser y se publicó en 1981; la segunda surgió tras esta película y la firma Kerstin Winter.

El profesor que realizó el experimento en la vida real, Ron Jones, lo narró en No Substitute for Madness: A Teacher, His Kids, and the Lessons of Real Life (“Sin sustituto para la locura: un profesor, sus chicos y las lecciones de la vida real”). En una visita reciente de Jones a un instituto de Alemania, quiso dejar claro a los alumnos que lo que sucedió no es solo cosa del pasado: “Vuestras caras son tal cual eran las de mis alumnos (…). Estoy viendo a aquellos alumnos simpáticos que tenía”.

La Ola trata “sobre todo de jóvenes, pero tampoco tienen por qué ser jóvenes: [cuenta] cómo una persona en cualquier sociedad, en cualquier momento, a cualquier edad… siempre es posible esa radicalización”, sostiene Temir Naziri, responsable de Arco Forum. “No hay que dar la idea de democracia por hecha, sino que hay que mantenerla. Siempre es posible la manipulación de la gente a través de los discursos”, sostiene.

2. Imperium, de Daniel Ragussis (EEUU, 2016)

Un agente del FBI debe infiltrarse en una célula de extrema derecha que cree en el supremacismo blanco. Daniel Radcliffe (Harry Potter) protagoniza esta historia basada en la vida del agente Michael German, que pasó años en grupos neonazis estadounidenses.

“Se observa claramente cómo los líderes ideológicos y operativos del terrorismo pueden estar perfectamente maquillados o integrados dentro de la sociedad, pasar desapercibidos”, destaca Manuel Gazapo Lapayese, fundador y director del International Security Observatory (Intersecurobser). “Mientras tanto, los sujetos más expuestos y que generan más eco mediático pueden ser simples palmeros de estas ideologías”.

Para Lapayese, Imperium resulta igualmente interesante, porque muestra “el terrorismo como un medio de vida del cual muchos se enriquecen”.

3. El fundamentalista reticente, de Mira Nair (EEUU, 2012)

Un licenciado en la prestigiosa Universidad de Princeton comienza a hacerse hueco como analista financiero en Wall Street. De pronto, este prometedor profesional ve cómo su vida da un giro de 180 grados tras el 11S: se convierte en sospechoso de terrorismo por su origen paquistaní y fe musulmana.

Gazapo Lapayese recomienda también esta película de Mira Nair, porque ofrece “un retrato muy agudo sobre la doble moral que existe en Occidente, y especialmente Estados Unidos, sobre los migrantes y los hechos religiosos”.

Sin querer destripar el final, este analista de terrorismo, subraya: “Da un buen giro de guion atendiendo a lo que muchas veces la realidad nos enseña: que las cosas no son lo que parecen y que los medios de comunicación pretenden buscar y contar una historia que no se atiene a la realidad”.

4. Layla M., de Mijke de Jong (Países Bajos, 2016)

Durante el transcurso de un partido de fútbol, un comentario de tintes racistas es visto por Layla como un rasgo sintomático en contra de su credo musulmán y su ascendencia marroquí, aunque ella sea holandesa de nacimiento. A partir de entonces, Layla va radicalizando su pensamiento y viéndose más atraída hacia el extremismo, en contra de su familia. Acabará casándose con un joven afin a Daesh e iniciará un nuevo camino junto a él, que resultará diferente de lo que imaginaba.

“Como bien dice la directora de la película, [la cinta] trata sobre el proceso de radicalización de unas personas jóvenes, que puede tener lugar en las sociedades europeas. En este caso ofrece la perspectiva de una joven que se radicalizó en el sentido del integrismo de índole islamista, pero sobre todo [aborda] este problema de identidades que tiene lugar en muchas sociedades”, señala Naziri, de Arco Forum.

La película se visionó esta semana como parte de un proyecto europeo llamado Cine CommUnity, que propone sesiones de cine seguidas de debates en diferentes países de la Unión Europea. Se puede participar online y son actividades pensadas principalmente para jóvenes de entre 18-25 años. En España, lo coordina Arco Forum.

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5. El joven Ahmed, de Jean-Pierre y Luc Dardenne (Bélgica, 2019)

El joven Ahmed es otra película que muestra un proceso de radicalización similar al de Layla M., esta vez en un adolescente belga de 13 años. Su madre ve desesperada cómo se deja influenciar por factores externos, como la propaganda terrorista o la de un imán, que le inculca a escondidas sus ideas amparado en una supuesta justificación religiosa.

La recomienda Álvaro Vicente, investigador de radicalización violenta y terrorismo global del Real Instituto Elcano. Cuenta que él y sus compañeros han empleado este filme en talleres sobre radicalización violenta, porque “refleja de manera bastante verosímil el sujeto de la radicalización”. Para Vicente, esta historia muestra cómo “en el puzle de la radicalización hay muchas piezas”. Y también enseña los efectos que tiene el proceso en su entorno.

Por otra parte, genera un debate importante sobre la difícil tarea que surge en la vida real de desenganchar a un terrorista de su ideario violento, explica.

6. Hassan y Marcos, de Rami Imam (Egipto, 2008)

El imán Mahmud y el sacerdote cristiano Pablo se ven amenazados por grupos extremistas de ambas religiones. Entonces el Gobierno egipcio les mete en un programa de protección de testigos en el que sus nuevas identidades serán precisamente las inversas: el imán y su familia, se harán pasar por cristianos; mientras que Pablo y la suya fingirán ser musulmanes. Ambos protagonistas se conocen y surge la amistad entre ellos, sin conocer la identidad real del otro.

“Las dos familias promueven la fraternidad entre musulmanes y cristianos, y consiguen resolver varios conflictos sectarios”, destaca Abdelaziz Hammaoui, sociólogo y teólogo musulmán que presidió el Centro Cultural Islámico de Valencia y actualmente imparte charlas a jóvenes.

Hassan y Marcos está protagonizada por Omar Sharif (Lawrence de Arabia, Dr. Zhivago) junto a Adel Emam, otro renombrado actor egipcio y padre de Rami Imam, el director de la cinta.

7. La cinta blanca, de Michael Haneke (Alemania, 2009)

Extraños sucesos sacuden la vida de un pueblo alemán en 1913, a las puertas de la Primera Guerra Mundial.

“Con una sociedad en momentos de crisis económicas y otras carencias, [es] posiblemente la película que ilustra el germen de lo que vino después en la sociedad alemana”, comentan desde la Federación de Comunidades Judías de España, en referencia al nazismo y al Holocausto, que acabó con la vida de 6 millones de judíos y también con las de otras personas pertenecientes a minorías, como la gitana.

8. Solo el viento, de Benedek Fliegauf (Hungría, 2012)

Hace meses que una banda racista está atacando a las personas gitanas y a quemar sus casas en una zona de Hungría. Los asesinos de una familia romaní han huido y nadie sabe decir quiénes podrían haber sido. Otra familia vecina ve así confirmados sus temores de ser atacados por su etnia.

“Viviendo con el miedo del terror racista que les rodea y sentirse marginados por la mayoría que permanece en silencio por temor a posibles represalias, la familia trata de llevar el día lo mejor que puede, después del ataque”, describe el director de la Federación de Asociaciones Gitanas de Cataluña, Pedro Aguilera.

La recomienda, porque muestra cómo “en pleno siglo XXI el antigitanismo sigue vigente en la sociedad europea y se ve como algo natural”. Y es que está basada también en hechos reales: “La película está basada en una serie que trata de los asesinatos que se llevaron a cabo en Hungría, cobrándose la vida de ocho personas en menos de un año. Benedec Fliegauf retrata en el filme la atmósfera de violencia que se pudo respirar en el país cuando ocurrieron esos acontecimientos”.

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