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Lo que nunca debes decirle a una víctima del terrorismo y las mejores formas de ayudar en el primer aniversario de los atentados de Cataluña

Recuerdo a las víctimas de los atentados de Cataluña en los días posteriores en la Rambla. CC/ Canaan

No les des consejos, dales un abrazo. Es una de las principales sugerencias que la psicóloga clínica y forense Sara Bosch ha compartido con Salam Plan. Quizá tú también puedas contribuir a hacer más llevadero el primer aniversario y cada día a las víctimas de los atentados de Cataluña. O quizá tú [email protected] seas una víctima y ni lo sepas. Bosch explica que -además de los 16 fallecidos y los heridos físicos- la mayoría son víctimas psicológicas, a menudo las grandes incomprendidas y olvidadas.

Bosch es jefa de la Unidad de Atención y Valoración a Afectados por Terrorismo (UAVAT), formada por psicólogos, psiquiatras y abogados. Ella lleva 25 años atendiendo a víctimas del terrorismo y la Unidad ha asistido a alrededor de 170 personas afectadas por los atentados de Barcelona y Cambrils del 17 de agosto de 2017, por encargo del ayuntamiento de la Ciudad Condal y la diputación. Son las víctimas que acudieron a los servicios de emergencia tras la tragedia. De ellas, el 90% son supervivientes sin heridas físicas y el 80% del total sigue sufriendo psicológicamente, según la directora de la Unidad.

Un año después, ¿aún hay personas que empiezan a recurrir a ustedes ahora?

¡Y tanto! Claro, claro. (Cuando por febrero comenzamos a contactar) a todas las personas que habían acudido al dispositivo de emergencia, había personas que todavía no habían recibido una atención psicológica. Habían estado aguantando, esforzándose por sobrellevar una situación psicológica y esperando que el tiempo les acabase de curar.

Pero estamos viendo a personas que hoy en día aún tienen mucha afectación psicológica, que no han recibido ningún tratamiento o que a lo mejor sí han ido al médico de cabecera, pero aún están esperando a que les llamen para ir al psicólogo de la Seguridad Social o han ido dos veces en 5 o 6 meses. La primera visita en Barcelona, sí que se les daba aproximadamente en 72 horas, pero es una primera visita de evaluación. Las siguientes visitas se pueden postergar dos meses.

Eso es un desastre para un tratamiento psicológico, supongo.

Es un desastre, exactamente. La primera intervención, los dispositivos de emergencia, fueron muy eficaces. Se atendió a muchísimas personas, pero pasados los dos o tres primeros meses, las personas que no fueron a esos dispositivos estaban desatendidas. El post es donde fallamos, fundamentalmente con los heridos psicológicos. Ellos son los que, con gran diferencia, están mal atendidos.

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¿Qué necesidades tienen o a qué problemas se enfrentan las víctimas de este atentado? ¿Y de qué tipo de víctimas estamos hablando?

En primer lugar, cuando pensamos en víctimas, todos primero pensamos en los asesinados, y por lo tanto conectamos rápidamente con los familiares de los fallecidos. Después, los heridos físicos. Posteriormente, nos empezamos a plantear que había muchas personas allí que a lo mejor no recibieron un impacto en el cuerpo, pero que es una vivencia traumática que es muy probable que esas personas emocionalmente estén afectadas.

Al principio también entendemos que hay mucha afectación psicológica en un gran número de personas, pero que de alguna manera eso después se les irá pasando. Un poco como cuando nos damos un golpe. Lo malo es que a veces nos damos golpes que no se nos van pasando, y entonces nos planteamos: “a ver si me he roto algo”.

Lo malo es que a veces nos damos golpes que no se nos van pasando, y entonces nos planteamos: “a ver si me he roto algo”

La afectación psicológica (inicial) es una reacción química, una explosión de neurotransmisores a nivel cerebral. Esa explosión química se tiene que ir calmando, pero hay personas -puede ser perfectamente el 60%- a las que no se les calma.

Van a hacer alguna lesión psicológica, que es cuando esas reacciones permanecen: no pueden dormir -el insomnio es muy característico- , siguen teniendo mucho miedo, un estado de ansiedad que no se les quita, personas que no han vuelto a sentarse en una terraza a tomarse una cerveza, no han vuelto a ir al cine, no quieren entrar en un supermercado, no han vuelto a coger el metro…

¿Qué supone el primer aniversario para todas estas personas?

Saben que hay una atención mediática y que también hay un recuerdo social, es una llamada a su memoria. Es algo que están digiriendo con ayuda de profesionales, intentando que no se les dañe más desde fuera. Pero es todavía estar digiriendo una vivencia que es muy lenta y muy dolorosa de digerir y de repente hay recordatorios, imágenes… sobre todo ver en los medios esa pesadilla. Ellos no recuerdan, experimentan.

Las víctimas no recuerdan, experimentan. Siempre recomendamos afrontar ese recuerdo, pero hay personas para las que todavía es temprano. Ellas eligen

Terapéuticamente siempre vamos a recomendar afrontar ese recuerdo, para que llegue a ser algo que puedan tolerar emocionalmente hablando y que en lugar de una reexperimentación viva quede como un recuerdo doloroso.

Hay personas que han hecho ese proceso y son relativamente capaces de estar expuestas ahora a ese homenaje y hay personas que todavía están en un proceso muy temprano y evitan ver esas imágenes, porque sería una sobredosis para ellos. Las personas eligen.

El homenaje para quienes van es una forma de afrontar este día acompañados de personas que vivieron lo mismo, y eso a muchas de ellas sí les ayuda.

¿Qué consejos prácticos les dan a las víctimas en estas fechas, teniendo en cuenta que cada persona y cada circunstancia es distinta?

Fundamentalmente que sean conscientes de que pueden elegir, que no se sientan obligados a nada. Hay personas que te dicen: “¿Es mejor que vaya al homenaje o que me vaya fuera a la montaña?”. (Para algunas) sí que es preferible que desconecten y coincidiendo, además, que es una época vacacional para muchos de ellos, que continúen y normalicen otros aspectos de su vida.

A veces, es un poco el darles permiso y que se den el permiso para hacer aquellas cosas que les puedan hacer sentirse mejor.

¿Sin ese permiso se sienten culpables?

Sí, se sienten culpables. Sobre todo con los familiares, porque hay muchos que pasado este tiempo no entienden por qué no estás bien, “si no te pasó nada, si no te han herido, si estás viva”. No es que no quieran olvidar, es que no pueden. Se sienten incomprendidos.

No decir a las víctimas psicológicas: ‘si no te pasó nada, si no te han herido, si estás viva’. No es que no quieran olvidar, es que no pueden 

Incluso ellos mismos no entienden por qué están mal y lo consideran un signo de debilidad, por ejemplo. Y no es ni un signo de debilidad, ni tampoco es una cerrazón de no querer superar algo.

Hay mucha incomprensión, tanto como de las propias víctimas, como de los familiares, de los allegados, de los jefes… Nosotros les decimos: no te fuerces a estar bien, entiende si estás mal, respeta que estés mal. Esto es un proceso lento. Busca aquello que pueda facilitar el estar lo más tranquila posible y, sobre todo, si todavía no has iniciado un tratamiento, acude a un profesional -fundamentalmente a un psicólogo- a que te ayude a procesar todo esto, porque es una lesión psicológica. No tiene nada que ver con que seas débil o con que no quieras superarlo.

Si estás mal, no te fuerces a estar bien. No tiene nada que ver con que seas débil o con que no quieras superarlo. Acude a un profesional a que te ayude a procesar todo esto

¿Y qué pueden hacer para acertar las personas que meten la pata cuando intentan ayudar?

Acompañarlos en el sentimiento. Ese mensaje que damos a los familiares de los fallecidos, también con los heridos. Por lo tanto, si esas personas prefieren no hablar, pues no hablamos. Si esas personas se sienten mal, no hace falta que les digamos nada, con abrazarlas es suficiente.

Si esas personas prefieren no hablar, pues no hablamos. No busques la frase mágica, porque los consejos no ayudan

Que les recordemos que estamos ahí, que estamos en lugar seguro, y no necesitamos ninguna frase especial. E intentar estar a disposición de lo que puedan necesitar, sin estar preguntándoles todo el tiempo cómo están.

No cuestionarles, no juzgarles, y no darles consejos. Simplemente es el estar ahí, a su disposición, y no buscar la frase mágica, porque los consejos no les ayudan. Los consejos se los dan ellos.

¿Y los medios de comunicación y los políticos, que quizá son quienes más tratan este tema en la esfera pública? ¿Qué pueden hacer para no convertirlo en algo más doloroso y ayudar en la medida de lo posible?

Los medios de comunicación, por un lado está la necesidad informativa y por lo tanto es cierto que esas imágenes de la furgoneta… es una imagen reiterada. Pero sí que es verdad, que si nos planteamos el respeto a las víctimas o no herirlas, no las deberíamos emitir.

Pediría a los medios de comunicación que digan el mensaje completo de los afectados, tal cual la víctima lo quiere expresar

Hay víctimas (a las) que hablar de su vivencia (les ayuda) o tienen algún mensaje que darnos. Yo les pediría a los medios de comunicación que digan el mensaje completo de los afectados, tal cual la víctima lo quiere expresar. Porque lo que viene sucediendo es que muchas de ellas hacen la entrevista, (que) ha sido un sobreesfuerzo para ellas pero tenían la expectativa de que sirviera para algo. Y cuando después lo ven, te dicen: “Es que esto no lo han dicho; yo les dije que era muy importante para mí”. Luego: “Solamente han puesto mi drama, solamente han puesto lo morboso”.

Yo creo que por un lado es verdad que es muy difícil no dar ese mensaje que ellas verán como morboso, pero ya que hablamos con las víctimas, permitirles que den otro mensaje que ellas tienen necesidad de contarnos.

A los políticos… Dicen por activa y por pasiva «estamos con vosotros». Pero esa expectativa de solidaridad se convierte en denegaciones

Y a los políticos… Ehhh, buf, ¿cuánto rato tenemos? En un atentado terrorista, a diferencia de otros delitos, se genera con una rapidez increíble y con una magnitud impresionante un mensaje de solidaridad. Se les dice por activa y por pasiva, tanto por políticos como todos: “Estamos con vosotros, para lo que os haga falta…”. Se genera tanto una expectativa de apoyo, que cuando después no está, al cabo de los meses o cuando empiezan a tramitar con la Administración sus necesidades, esa solidaridad no es que desaparezca, es que es todo lo contrario: denegaciones, denegaciones.

¿Qué tipo de denegaciones? ¿De tratamiento, de información…?

Sí, claro. Denegación de tratamiento, fundamentalmente, y denegación de reconocimiento de víctima. Por ejemplo, cuando hay un atentado quien tiene competencias para otorgar el reconocimiento de víctimas de terrorismo es el Ministerio del Interior, que va a tener un listado de personas, que se recoge entre los heridos y los fallecidos (…). Para el Ministerio todas esas personas son las víctimas del atentado, que van a poder ver ejercidos sus derechos de indemnización por las lesiones, les pueden poner un psicólogo, si lo requieren… no va a haber ningún problema.

Las que nos preocupan son las que no están en ese listado, porque muchos heridos psicológicos no van al médico. Muchos se van a sus casas y al cabo de los tres, cuatro, cinco o seis meses esas personas no pueden más, se rompen. Pues la respuesta del Ministerio del Interior a esas personas cuando les envían una solicitud con informes médicos y psiquiátricos, una denuncia… por ejemplo es: no está en los listados (de personas atendidas o familiares de fallecidos), o no estaba en la misma Rambla, no estaba en la trayectoria de la maldita furgoneta, pero vivió la avalancha (…). El terrorista estaba recorriendo una ruta y tú no sabes en ese momento si va a venir hacia ti. Ese terrorista, además, huye y huye armado y se mezcla en la Boquería y llega a matar a Pau para robarle el coche en la Diagonal.

No es de recibo que para determinar quién es víctima, se recurra al parámetro del espacio, del lugar o del tiempo

¿Cuál es el perímetro de este atentado? Lo que no es de recibo es que para determinar quién es víctima, se recurra al parámetro del espacio, del lugar o del tiempo (como dicta la ley). Nosotros entendemos que una víctima del terrorismo lo es por lesiones acreditadas por profesionales. No tiene que depender de quién interpreta la ley. Al final es por un tema puramente indemnizatorio.

¿A cuántos heridos psicológicos les consta en la Unidad que les han denegado un tratamiento o indemnización?

Ahora estamos en ello, porque tenían que presentar una solicitud antes del 17 de agosto y hemos acompañado en los trámites burocráticos a unas 170 personas, de las cuales el 90% son testigos presenciales (no familiares ni heridos físicos) y el 80% (del total) presenta actualmente, aún, afectación psicológica. De momento, respuestas tenemos muy pocas, pero de tres respuestas, dos han sido denegatorias: una, por no estar en los listados de la Generalitat, y otra, por no estar en los listados y además no estar en el lugar concreto. [El Ministerio del Interior informó esta semana de que ha “tramitado” 130 solicitudes].

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Ustedes han podido ayudar a 170 personas, pero posiblemente haya más que no han llegado a contactar con nadie y están ya fuera de plazo.

Claro, el lunes de la semana pasada fueron dos compañeros de la UAVAT a La Rambla a repartir un tríptico que hemos hecho con información básica. Se llevaron 600, volvieron sin ninguno. Pero es que había gente, trabajadores de allí, que hacía fotos para poder enviárselos a otros (…). Porque, sencillamente, no sabían ni que tenían derechos.

Y sin embargo, ha tenido que depender de una asociación sin ánimo de lucro que supieran esto.

Claro, ahí está (…). Por eso muchas víctimas hablan de abandono, de sentirse solas.

¿Qué es lo que nunca hay que decirle a una víctima del terrorismo y qué es lo que más suele ayudar?

Cuando es una víctima a la que le han matado a un ser querido, sobre todo yo creo que no hay que darles consejos. Hay que estar ahí para lo que ellos necesiten y ofrecerles ayuda en cosas prácticas.

Para las personas en duelo, hay que estar ahí para lo que ellos necesiten y ofrecerles ayuda en cosas prácticas. Y permitir que estén en su dolor, aunque no nos guste verlo

Como hacer trámites o hacer la compra, si no se sienten con fuerzas.

Exacto. Y permitir que estén en su dolor, aunque no nos guste verlo.

¿Y en el caso de las víctimas psicológicas?

No recordarles que «afortunadamente no les ha pasado nada». No pedirles que hagan esfuerzos, porque cuando una persona tiene una lesión psicológica hace muchos más de los que nos parece.

A los heridos psicológicos, no pedirles que hagan esfuerzos, porque hacen muchos más de los que nos parece. Escucharles cuando ellos quieran y ayudarles a recuperar la rutina.

También entender que pueden ser muy fluctuantes. A lo mejor hay días que están peor que otros. Permitirles que si un día están mal, estamos ahí para complementarlas. Y no intentar hacer que nos expliquen o sacar atribuciones que les lesionan todavía más: “es que eres”, “es que no haces”, “es que te lo tomas así”… Intentar no hacer atribuciones de ese tipo, porque tienden a culpabilizarse con mucha facilidad.

Escucharles cuando ellos quieran y no forzarles a hablar.

Supongo que al final estos consejos para heridos psicológicos son válidos para todos por igual, también los heridos físicos.

Claro. Y algo importante también: a las personas que tienen una afectación psicológica, es importante ayudarlas a recuperar una rutina, porque muchas de ellas pueden estar en un estado un poco caótico.

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