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Alicia y Aladin, la bonita historia de amor entre una católica y un musulmán

La pequeña Amelia duerme plácidamente arropada por sus padres, Alicia y Aladin, tras esta entrevista. © Salam Plan

Alicia no para de sonreír. Aladin bromea animadamente. Despiden una energía que cualquiera diría que hace solo diez días que fueron papás. Amelia duerme plácidamente al lado mientras sus padres charlan con Salam Plan en una cafetería de Madrid durante una gélida mañana de enero. Han aceptado gustosos compartir su historia de amor para San Valentín.

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Están en la capital española solo de paso, por el nacimiento de la pequeña, porque su hogar está ahora en Luxemburgo, donde ambos trabajan en el sector financiero. ¿Cuando se conocieron pensaron que acabarían así: casados, con una hija y viviendo en el Gran Ducado?, pregunta la periodista. La joven pareja se mira y ríe. Lo suyo fue un verdadero flechazo. Aunque el plan era quedarse en Marruecos, donde se conocieron y de donde es Aladin.

Alicia es madrileña y estaba en Casablanca (Marruecos) finalizando un máster en banca y mercados financieros que estudió en el país vecino. Su profesora Maite la llamó un día y le preguntó qué planes tenía, recuerda Alicia. Menos mal que no tenía ninguno, porque de lo contrario no habría podido ir a la cena que esta docente del máster organizó aquel día con más exalumnos y no habría conocido a Aladin.

La profesora de Alicia la llamó un día y le preguntó qué planes tenía. Menos mal que no tenía ninguno, porque de lo contrario no habría conocido a Aladin

Él fue alumno de la primera promoción de aquel máster que ella estaba completando seis años más tarde. En cuanto les presentaron, surgió la chispa. A él le conquistó precisamente que Alicia siempre sonría… y su acento hablando francés, el idioma que les une. A ella le fascinó la serenidad y madurez de un chico que le dio un buen consejo cuando andaba perdida sobre qué prácticas elegir entre dos opciones que se le presentaban. “Le di consejo para que se quedara en Marruecos”, cuenta pícaramente Aladin en español. Le pidió su teléfono a Alicia y comenzaron a salir.

Hace casi cuatro años de aquello y siguen riendo sin parar, cómplices. No hay más que verlos. Alicia López tiene ahora 29 años y Aladin Bennouna, 34. Ella es católica y él, musulmán.

Cuando se estaban conociendo, Alicia recuerda que le “gustaba preguntar” cosas sobre el islam “para saber dónde se estaba metiendo”, porque ella no era una “entendedora” de la religión de su pareja y no se fiaba de las cosas que encontraba por internet.

A él le conquistó precisamente que Alicia siempre sonría… y su acento en francés. A ella le fascinó la serenidad y madurez de un chico que le dio un buen consejo cuando andaba perdida

“Nos fuimos conociendo poco a poco también en ese sentido. Son religiones que se pueden complementar, que tienes puntos de convergencia. Me di cuenta de que lo importante era lo que sentía hacia Aladin, los valores que él tiene y son muy similares a los míos. Para estar juntos -si Dios quiere- toda la vida, hace falta encontrar a tu media naranja y, mira, ha sido precisamente con una persona de otra religión, de otro país, pero encantada”, afirma.

El “respeto a los padres y la familia”, la solidaridad, no mentir, un Dios creador y protector… son algunos de los valores que ambos citan como puntos de unión. También comparten cosas más mundanas, claro. Les encanta “darse el caprichillo” de vez en cuando para comer en un buen restaurante y disfrutan viajando juntos. Recomiendan Perú y Chile, los destinos de su luna de miel.

“Me di cuenta de que lo importante era lo que sentía hacia Aladin, los valores que él tiene y son muy similares a los míos” — Alicia

“Yo no voy a cambiarte. No voy a forzarte para cambiarte a mi religión, eso tampoco es el islam” — Aladin

A Aladin no le creó dudas la diferencia de religión. “No, porque yo no voy a cambiarte. No voy a forzarte para cambiarte a mi religión, eso tampoco es el islam”, explica. “Respeto mucho su religión, cuando reza en casa o se va a la iglesia, yo voy con ella y no hay problema”. En casa cada uno reza por separado y a Aladin le gusta ver a su mujer “cerca de Dios”.

La petición de mano fue tradicional, en presencia de ambas familias. “El efecto sorpresa vino (antes), cuando me dijo ‘¿qué alianza te gusta más?’”, ríe Alicia. No por saber para qué se reunían, el momento fue menos emotivo: “Aladin dio un discurso delante de todos y acabamos llorando todos”, recuerda su mujer. Y eso que improvisó lo que dijo.

Fusión de culturas en la boda de Aladin y Alicia en Marruecos. Fotos cedidas

Alicia cuenta que sus padres siempre le han dado independencia para tomar sus propias decisiones y no pusieron pega alguna. “Mis padres han estado viviendo bastante en países árabes. Mi padre (también) estuvo destinado (como diplomático) en Mauritania, Senegal, Marruecos… Yo creo que eso contribuye mucho a una apertura de miras”, opina.

A los padres de Aladin también les pareció bien. “Y sí, mira: hay una diferencia de religión, pero en nuestra religión te puedes casar con una mujer creyente de una ‘religión del cielo’, que no sea atea o budista… Porque en la religión musulmana también tienes que creer [en cierto modo] en las otras religiones”, explica él.

“El error es mezclar política y religión. Y claro que hay que adaptarse a las leyes del país. Estas leyes tampoco deben favorecer una religión sobre otra”

— Aladin

Se casaron en 2017. La boda civil fue en España, y la parte más festiva fue en Marruecos, compartiendo “la riqueza de la cultura marroquí” con los invitados, comenta Alicia.

Ella cree que los discursos de partidos como Vox se deben sobre todo a un “clima de inestabilidad” en las zonas fronterizas de Marruecos y España debido a lo que considera una mala gestión de la inmigración irregular. “El error es mezclar política y religión. (Y) claro que hay que adaptarse a las leyes del país. Estas leyes tampoco deben favorecer una religión sobre otra”, añade Aladin.

Cuando duerme a su hija le gusta hablarle de política, porque admite que cantar no es lo suyo. “Le digo: ¿a ver, de qué quieres hablar? ¿Brexit?”, ríe con ganas el papá. “Hay veces que no le gusta y cambiamos de tema”, continúa contando entre risas. Las nanas se las deja a la mamá.

“Amelia es musulmana, pero se va a criar en un entorno en el que nadie le va a decir: ‘Esto no es así’. Va a ser un ambiente de respeto y entendimiento de las dos religiones”

— Alicia

La pequeña Amelia es musulmana, algo que ya hablaron sus padres cuando se plantearon formar una familia. Pero en su casa se celebrará la Navidad y la Fiesta del Cordero por igual, porque son las tradiciones y culturas de sus abuelos, explica su madre. “Se va a criar en un entorno internacional, en el que nadie le va a decir: ‘Esto no es así’. Va a ser un ambiente de respeto y entendimiento de las dos religiones”, cuenta Alicia.

Amelia no se ha despertado durante toda la entrevista, ni cuando sus padres la han tomado en brazos para que saliera en alguna foto. Está tranquila, cuidada por unos papás a los que se les cae la baba.

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Alicia y Aladin pasean ilusionados con Amelia por Madrid. © Salam Plan