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Cadena perpetua total para el terrorista que mató a 51 musulmanes en Nueva Zelanda

'Dios bendiga nuestro país, tierra de amor y compasión', reza la pancarta a la entrada de la mezquita Al Noor en Christchurch. © Eka Shinta

El pequeño Mucaad de tres años se aferraba a la pierna de su padre cuando el terrorista mató al niño y a otras 50 personas solo por su religión. El autor del atentado contra dos mezquitas el 15 de marzo del año pasado en Christchurch también intentó matar a al menos otros 40 musulmanes, las víctimas que resultaron heridas. Ya nunca saldrá de la cárcel.

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Mucaad Ibrahim, que solía jugar a ser policía, fue la víctima más pequeña del que el fiscal ha calificado como “claramente, el asesino más malvado de Nueva Zelanda”. Ha sido condenado a cadena perpetua sin poder acceder nunca a libertad condicional, lo que supone la sentencia más estricta impuesta en la historia del país, según los medios locales.

Temel Atacocugu recibió 9 disparos, pero pudo sobrevivir gracias a cinco operaciones -la última, esta misma semana- y ofrecer su testimonio ante el tribunal. Sazada Akhter quedó 35 días en coma y ya nunca podrá volver a caminar. Varias víctimas siguen teniendo restos de metralla en el cuerpo. 91 víctimas -entre quienes sufrieron heridas físicas, testigos y familiares de víctimas- han declarado esta semana en un juicio que se ha prolongado cuatro días.

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“Me preocupa y me pregunto si mi familia estará segura algún día. Ahora tengo que afrontar esta preocupación en mi vida (y) siento como si estuviera en un lugar oscuro”, dijo Rosemary Omar durante el juicio en un testimonio recogido por el diario New Zealand Herald. Ella perdió a su hijo Tariq a manos del terrorista. Ahora sufre terror al salir a su supermercado de siempre. Ambreen Rashid perdió a su marido Naeem y a su hijo Talha y también siente un miedo constante. Teme que el atentado haya podido inspirar a otros.

A los 29 años, el australiano Brenton Tarrant, atacó las mezquitas Al Noor y Lindwood en la localidad de Christchurch un viernes durante el rezo en el que es probablemente el atentado islamófobo más sangriento de la historia mundial reciente. “Tenía el deseo de crear terror en la comunidad musulmana y más allá (de ésta)”, ha asegurado el fiscal, Mark Zarifeh. Ha destacado que muchas de las víctimas fueron tiroteadas por la espalda, mientras rezaban.

“Nada os quitará el dolor, pero espero que pudierais sentir los brazos de Nueva Zelanda estrechándoos durante el proceso”, ha manifestado la primera ministra, Jacinda Ardern. Invitó a no mencionar nunca más su nombre para silenciarlo.

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