La verdad sobre las presuntas devoluciones en caliente de náufragos a Libia

105 gerettete Personen auf einem Schiff von Proactiva Open Arms warteten 24 Stunden um die Genehmigung zu bekommen auf ein grösseres Schiff nebenan gebracht zu werden. © Open Arms

Italia está en el punto de mira por forzar, supuestamente, a devolver migrantes y solicitantes de asilo desde alta mar a un territorio sin ley. Una fuente europea reconoce a Salam Plan que ese tipo de actuaciones son ilegales pero la Comisión Europea niega que esté sucediendo.

Un bote con 130 personas a bordo está zozobrando cerca de la costa libia. Llega el barco de salvamento de la ONG alemana Sea-Watch para rescatarlos, pero por indicaciones del Centro Italiano de Coordinación de Rescate Marítimo y su contraparte libia, tienen que dejar que los guardacostas del país norafricano se lleven a los supervivientes de vuelta. Aunque estuvieran en aguas internacionales.

Una veintena de los pasajeros de esa embarcación fallecen, incluidos niños. Los que son llevados de vuelta a Libia por guardias costeros de ese país, sufren detenciones “en condiciones inhumanas”, palizas, extorsiones, hambre y violaciones. Dos de los supervivientes fueron “vendidos y torturados con electrocución”.

Esta semana 17 de los supervivientes de aquel suceso de noviembre pasado han denunciado a Italia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, defendiendo esta versión. Les representan varias asociaciones legales y médicas, incluida la prestigiosa Escuela de Derecho de Yale (Estados Unidos).

Sea-Watch lleva tiempo denunciando distintos episodios similares en alta mar, que califica de “ilegales y mortales”. Asegura que están orquestadas no solo por Italia, sino también por la Unión Europea, a quien reprocha “facilitar devoluciones forzosas a Libia”.

“Las devoluciones forzosas a Libia son ilegales y mortales”

— Sea-Watch

Médicos Sin Fronteras también ha criticado a Italia, que coordina los rescates en el Mediterráneo Central. El pasado 30 de marzo un barco operado por esta ONG junto a SOS Mediterranée llegó en primer lugar para rescatar a unas 120 personas de un bote de goma “en peligro”, según el aviso del centro de coordinación italiano. Estaba igualmente en aguas internacionales cercanas a Libia y cuentan que desde el centro de Roma les dieron instrucciones para que no procedieran al rescate y esperaran a que llegasen los guardias costeros libios.

La situación del bote empeoró durante la espera y desde el ‘Aquarius’ -el barco de las ONG- negociaron poder entregar chalecos salvavidas y evaluar su estado de salud. Identificaron 39 “casos médicos y vulnerables” a quienes sí pudieron trasladar a bordo. Entre ellos estaban un recién nacido, una mujer embarazada y familias con niños.

MSF aseguró después en un comunicado que debido a las “reacciones violentas en estos meses por parte de la Guardia Costera Libia contra las pocas organizaciones humanitarias que quedan” en la zona, la tripulación no pudo “completar el rescate”. Ya llevaban a otras 253 personas de otros rescates a bordo y los guardias libios les ordenaron que se fueran.

Otro caso es el de la ONG española Proactiva Open Arms, que tuvo retenido su barco ‘Open Arms’ de salvamento en Italia hasta que un juez dirimió su liberación. Dos miembros de la ONG formada por socorristas se enfrentan a cargos de tráfico de personas, la misma acusación de la que en una breve vista judicial en Atenas fueron exculpados tres bomberos españoles de la pequeña ONG Proem-Aid el pasado lunes. Proactiva denunció ya el verano pasado públicamente que los guardias costeros libios llegaron a disparar para tratar de evitar que rescataran a náufragos.

Los Gobiernos europeos promueven activamente políticas de disuasión y contención en Libia”

— Médicos Sin Fronteras

Estos son solo algunos ejemplos. Los casos de devoluciones en caliente que denuncian las organizaciones humanitarias siguen amontonándose semana tras semana. MSF, que tradicionalmente evita hacer declaraciones de índole política por su principio de actor imparcial, ha dicho: “Continuamos haciendo un llamamiento a los Gobiernos europeos para priorizar la seguridad de los refugiados y migrantes en lugar de promover activamente políticas de disuasión y contención en Libia”.

Libia es “el infierno de los refugiados”

La Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) tiene acceso a 12 “puntos de desembarque” en la costa occidental libia así como a centros de detención y asegura que el país es una “trampa mortal” y “el infierno de los refugiados”. Es más, explica en su reciente informe “Travesías desesperadas” que quienes son devueltos desde el mar a Libia acaban sistemáticamente en centros de detención.

Otro dato revelador recogido por Acnur: el número de muertos en el mar de camino a Italia se ha “más que duplicado”, con un fallecido cada 14 personas que intentan cruzar el Mediterráneo en el primer trimestre de 2018 en comparación con una muerte cada 29 personas en el mismo periodo del año pasado. Al mismo tiempo, las llegadas por mar a Italia se redujeron “drásticamente” desde julio de 2017. En paralelo, aumentaron los rescates o interceptaciones de los botes por parte de los guardias costeros libios.

“Hay un preocupante deterioro de salud de los llegados a Italia desde Libia, con casos de extrema debilidad y delgadez, y en general con mala salud”

— Acnur

“Además, en los últimos meses se ha observado un preocupante deterioro de salud de los llegados a Italia desde Libia, con más personas arribando en estado de extrema debilidad y delgadez, y en general con mala salud”, constata el informe de Acnur, publicado en abril.

Lo que ha cambiado entre principios de 2017 y ahora es el acuerdo que firmó Italia en febrero del año pasado con el único gobierno de Libia reconocido internacionalmente para proporcionarles los medios y la formación necesarias para vigilar las aguas internacionales cercanas al país norafricano. Si bien es cierto que el propio Acnur reconoce que gracias a Roma y a ese gobierno libio (uno de tres que se disputan el poder en el Estado fallido) han podido evacuar a varios cientos de refugiados de forma segura. Pero vayamos paso a paso.

La Comisión Europea no actuará contra Italia

La Comisión Europea (CE) afirma que realizar devoluciones a Libia es ilegal, como dejó claro una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en 2012. Sin embargo, en la práctica se mueve entre hacer la vista gorda y negar que se estén produciendo estas actuaciones desde aguas internacionales, sin intención de investigar las repetidas denuncias de las organizaciones humanitarias.

La postura de la Comisión se constató en las respuestas de su portavoz, Natasha Bertaud, durante una rueda de prensa este martes. Ante la insistencia de varios periodistas sobre la pasividad de la Comisión, aseguró: “Los barcos europeos, incluidos los italianos, actúan en pleno respeto del principio de no a las devoluciones en caliente (non-refoulement)”. No hay, pues, atisbo de sanción alguna o llamada de atención a Italia, como sí está sucediendo respectivamente con Polonia y Hungría en otros asuntos.

“Los barcos europeos, incluidos los italianos, actúan en pleno respeto del principio de no a las devoluciones en caliente”

— Natasha Bertaud, Comisión Europea

Bertaud argumentó que no pueden interferir en un asunto que, según ella, depende de normativas ajenas a la europea. Pero el artículo 7 del Tratado de la Unión Europea establece que pueden tomarse medidas contra un Estado miembro cuando no respete los valores fundamentales de la Unión (artículo 2). Entre ellos están el “respeto de la dignidad humana”, el “respeto de los derechos humanos” y “una sociedad caracterizada” -entre otras máximas- por la “solidaridad”.

La portavoz de la Comisión sí calificó de “lamentable” otro incidente que enfrentó a Italia y Reino Unido a principios de esta semana. 105 personas, incluidos niños, habían sido rescatadas en el mar por otro barco de Proactiva, el ‘Astral’. Tuvieron que esperar más de 24 horas antes de poder ser transferidas al ‘Aquarius’ de MSF, que se encontraba justo al lado. ¿La razón? Italia les aseguraba que no estaban bajo su competencia, sino bajo la británica.

El pacto de Italia con un Estado fallido 

Que las devoluciones de migrantes a Libia se están produciendo actualmente, es un hecho, según Wolfgang Pusztai, conocedor de la situación sobre el terreno de primera mano y uno de los asesores de seguridad en temas libios de la UE e Italia. “Actualmente hay un gran número de migrantes en la zona (de búsqueda y rescate) SAR de Libia que son atrapados con el apoyo del Centro Italiano de Coordinación Marítima en Roma y la Marina italiana -a través de información sobre la localización de los botes- y transportados de vuelta a Libia”, confirma a Salam Plan.

La legalidad o no de estas actuaciones depende, según él, de la valoración de la situación de los refugiados en Libia. Ya sabemos lo que opina Acnur, y es una agencia con la que la Comisión Europea trabaja en ese país. Pusztai no devolvería allí a los migrantes encontrados en el mar.

El acuerdo que firmó el Ejecutivo de Matteo Renzi con el Gobierno de Acuerdo Nacional libio el año pasado ha dado lugar a la colaboración en la vigilancia y el rescate o interceptación de botes con migrantes fuera de las aguas territoriales libias, pero en una zona que teóricamente correspondería al país norafricano. El Mediterráneo se divide en zonas de búsqueda y rescate (SAR, por sus siglas en inglés) e Italia llevaba años responsabilizándose del área que ahora Roma y Bruselas tratan de transferir a Trípoli.

“Hay un gran número de migrantes que son ‘atrapados’ con el apoyo del Centro Italiano de Coordinación Marítima en Roma y transportados de vuelta a Libia”

— Wolfgang Pusztai, asesor de seguridad sobre Libia para la UE e Italia

Para que eso sea posible existe un proyecto de un Centro Libio de Coordinación Marítima (LMRRC), como el que hay en Roma coordinando los rescates en el Mediterráneo central. Se trata de una iniciativa de la Guardia Costera Italiana financiada por la Comisión Europea, “con el objetivo de llevar a cabo un estudio que establezca si es factible un MRCC libio y apoyar a las autoridades libias en identificar y declarar su SAR”.

Así se lo han comunicado a la Organización Marítima Internacional (OMI). Dicho centro es indispensable para poder declarar una SAR, según el derecho marítimo internacional. Aunque desde la OMI han explicado a Salam Plan que son los países -y no este organismo- quienes reconocen o no la legitimidad de una zona SAR.

La complejidad de toda la situación se debe a que Libia es un estado fallido. El país vive sumido en el caos desde la caída del dictador Muamar al Gadafi en 2011. Los tres gobiernos paralelos del país se disputan el poder territorial no solo entre ellos, sino también con milicias y terroristas como el Daesh. La autoridad reconocida por los países occidentales es el citado Gobierno de Acuerdo Nacional, que únicamente controla la ciudad de Trípoli, y ni siquiera del todo, resalta Pusztai.

Por otra parte, Italia no actúa únicamente en virtud del acuerdo con ese gobierno y con una zona SAR libia a medio implantar, sino como parte de la denominada ‘Operación Sofía’. Esa operación militar de la UE frente a las costas libias para prevenir la inmigración irregular, el tráfico de personas y a la vez rescatar a quienes naufragan, como exige el derecho marítimo. La misma que también forma a los guardacostas libios y les proporciona medios.

Un informe de 2017 realizado por la consultoría Oxford Analytica para el Consejo Europeo reconoce que “el rescate/ la interceptación de migrantes en la zona de búsqueda y rescate (SAR) libia plantea cuestiones sobre el Estado responsable para las operaciones de rescate y el puerto donde desembarcar, que debería ser un ‘lugar seguro’”. Eso sí, recuerda que la convención SAR no incluye la obligación de permitir el desembarque en un puerto particular; tampoco obliga a un Estado a aceptar a los rescatados.

Las devoluciones desde aguas internacionales que están denunciando las organizaciones humanitarias se producen en la zona designada teóricamente a Libia. Roma sigue siendo el punto de referencia lícito para los barcos de las ONG, pero Italia se coordina con los guardias costeros libios y con ellos.

Los peligros del caos libio

El informe anual de Amnistía Internacional 2017/18 sostiene que en Libia todas las partes en el conflicto llevan a cabo “ataques indiscriminados”, “serias violaciones” del derecho internacional y los derechos humanos. La tortura y el maltrato son prácticas “extendidas” en las prisiones. “Migrantes, refugiados y solicitantes de asilo son sometidos a serias y extendidas violaciones de los derechos humanos por parte de funcionarios, traficantes y grupos armados”, indica el estudio.

También existen testimonios de migrantes que denuncian haber sido vendidos como esclavos en Libia, una circunstancia que confirma Pusztai, el experto en seguridad y Libia que asesora tanto a Roma como a Bruselas, aunque niega que sea a gran escala.

“Muchos de los que llegan a Italia por mar huyen de la violencia y la persecución. También hay personas que han experimentado la trata, la tortura y otras formas de abuso en Libia”

— Acnur

Más de 662.000 migrantes en territorio libio se exponen a estos peligros, el equivalente a dos veces la población de Salamanca. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), desplegada en el país, ha contabilizado entre ellos a 5.000 migrantes detenidos actualmente, incluidos niños.

Además, en Acnur se encuentran registrados unos 51.500 refugiados y solicitantes de asilo. Ello sin contar a los propios libios desplazados en su país, que son 184.000. Tampoco significa que los demás migrantes en Libia no puedan optar al asilo en Europa. De hecho, Acnur explica en su reciente informe que “muchos de los que llegan a Italia por mar buscan protección internacional”. Entre ellos, hay personas “que huyen de la violencia y la persecución, y personas que han experimentado la trata de seres humanos, la tortura y otras formas de abuso en Libia”.

“El actual sistema de recepción en Libia, a pesar de mejoras recientes, continúa siendo inaceptable, puesto que los migrantes permanecen detenidos después de ser devueltos”

— Organización Internacional de Migracions (OIM)

Esta misma semana, la OIM valoró positivamente el trabajo de la guardia costera de Trípoli, que ha interceptado en los últimos meses a uno de cada tres barcos. Pero al mismo tiempo, advirtió: “El actual sistema de recepción, a pesar de mejoras recientes, continúa siendo inaceptable, puesto que los migrantes permanecen detenidos después de ser devueltos”.

El analista Pusztai muestra su preocupación por el “acoso” de los guardias costeros libios contra las ONG “para intentar echarlas” y “ser ellos los únicos que puedan rescatar”. ¿Por qué tienen tanto interés en recoger ellos a los náufragos en aguas internacionales (si bien dentro de su téorica zona de responsabilidad)? “Eso seguro que también tiene que ver con que los italianos y los europeos ejercen la correspondiente presión. De eso no hay duda”, opina. “El Gobierno de Acuerdo Nacional es completamente dependiente del apoyo internacional”.

La responsabilidad de la UE

El documento mencionado que manejan los líderes de los Estados miembros de la UE recuerda que “un lugar seguro” para desembarcar a los náufragos de acuerdo con la Convención de Ginebra es “un lugar en tierra, donde las vidas y las libertades de todos aquellos que alegan un bien fundado temor de persecución, tortura y maltrato no estén amenazadas”. Aún así cada gobierno y organismo europeo lo interpreta de forma distinta.

Para el eurodiputado socialista Juan Fernando López Aguilar la respuesta a si Libia es un país seguro al que devolver migrantes o solicitantes de asilo es “rotundamente, no”. Sobre Italia, este miembro de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior del Parlamento Europeo destaca que “tiene un historial de sentencias condenatorias (y está) en el punto de mira (del PE), pero eso no impide reconocer que ha invertido recursos propios para salvar vidas en la mar”.

¿Libia es seguro para migrantes y solicitantes de asilo? “Rotundamente, no. Es un ‘no Estado’ en el que Italia se ha visto obligada a buscar interlocutores”

— Juan Fernando López Aguilar, eurodiputado

Considera que la Fiscalía italiana es un órgano independiente que sabrá juzgar los casos concretos sobre presuntas devoluciones automáticas, pero no cree que la labor general de Italia en el Mediterráneo central sea algo comparable a las devoluciones en caliente que se producen en Ceuta y Melilla, condenadas por Tribunal de Estrasburgo.

“Libia fue un estado fallido, ahora es un ‘no Estado’ (…) en el que, lamentablemente, Italia se ha visto obligada a buscar interlocutores para intentar aliviar la tremenda presión que ha venido sufriendo en solitario durante los últimos años”, dice el eurodiputado socialista. Añade una observación crucial para evaluar la seguridad o no de Libia: entre esos interlocutores con los que Roma “ha llegado a algún tipo de entendimiento” también se encuentran no solo milicias, sino redes de tráfico de personas.

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A pesar de todo, una fuente europea conocedora del terreno que pide guardar el anonimato asegura a Salam Plan: “Libia no me parece peligroso (…). Depende mucho de la zona. Respecto a los inmigrantes, el sur controlado por Tebus y Tuaregs es mucho más peligroso que las zonas costeras de partida. El oeste de Libia, cerca de Túnez, es relativamente tranquilo”.

A la vez reconoce que en Libia “los inmigrantes no van a poder ser protegidos como en Europa, sobre todo si se trata de refugiados”. Preguntada por “la devolución de migrantes encontrados a la deriva en el Mediterráneo y devueltos a Libia por orden del centro de Roma”, esta persona reconoce sin cortapisas que “eso es ilegal según una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH)”.

Fue por otro caso contra Italia, que en mayo de 2009 interceptó un barco en medio del Mediterráneo con más de 834 personas a bordo y las devolvió a Libia. Por entonces aún gobernaba Gadafi, pero el documento que maneja el Consejo Europeo no hace distinciones con el momento actual: “como manifestó el TEDH, (…) Libia no puede ser considerado un ‘lugar seguro’ por la bien documentada falta de adecuación de su respuesta a los flujos de migrantes y solicitantes de asilo”.

La Comisión Europea mantiene por ello que las devoluciones en caliente son ilegales. La cuestión está en que niega que se estén produciendo. Por otra parte, desde la Comisión explican a este medio que trabajan con Acnur y la OIM “para mejorar las condiciones de las personas que están atrapadas en Libia”. También colaboran para evacuar migrantes de allí de forma legal, ya sea retornándolos a sus países de origen o reasentándolos.

En los últimos tres meses, Acnur ha podido evacuar de forma segura a más de 1.000 solicitantes de asilo y refugiados a Italia y Níger. Pero la Agencia para los Refugiados sigue luchando por tener acceso a todos los migrantes y solicitantes de asilo en Libia para poder evaluar su petición.

“Todo indica que las devoluciones en caliente van a ir a más. Cada vez está sucediendo más a menudo”

— Laura Lanuza, Proactiva Open Arms

Pusztai reconoce que la Comisión Europea “ha sido mucho más estricta con Hungría y Polonia” que con Italia. Asegura que precisamente por la situación de inseguridad en Libia, unas eventuales investigaciones sobre el terreno serían “muy difíciles”. Aun así, este experto considera que los informes de Acnur y la OIM son fiables. “Aquí todo gira en torno a la cuestión sobre lo que aún es ‘aceptable’. La respuesta de los italianos resulta evidente”, zanja.

Tampoco se puede olvidar que la Unión Europea también ha formado y proporcionado medios a los guardacostas libios y está financiando el proyecto de un posible centro de control marítimo en Libia.

Posibles soluciones a corto plazo

“Muchos venimos reclamando desde hace tiempo contra la hipocresía, que la UE siga regresando migrantes así llamados irregulares -aunque sean solicitantes de asilo- sin dar opción de regulación en origen”, lamenta el eurodiputado López Aguilar. Él aboga por “visados humanitarios”, que darían un permiso de entrada limitado solo para poder plantear la demanda de asilo o de protección subsidiaria una vez en la UE.

Pusztai propone otra posible solución transitoria: habilitar campos de migrantes y refugiados en islotes deshabitados o apenas habitados del Mediterráneo. La idea es que estas personas puedan realizar allí sus solicitudes y se estudie cada caso antes de decidir si tienen derecho al asilo en la UE o son migrantes económicos y deben ser enviadas de vuelta a su lugar de origen.

“Creo que es urgente salvar a estas personas y evaluarlas antes de traerlas a Europa. Todo lo demás no sería realmente responsable”, explica este experto. No lo dice únicamente por la cuestión humanitaria, sino también porque cree que tanto los barcos de la Operación Sofía como los de las ONG ejercen un efecto llamada.

Menciona otro aspecto a tener en cuenta: Daesh está reclutando subsaharianos que ya han atentado en Trípoli. Por ello estima que podrían filtrarse entre los migrantes de los botes. Vale la pena recordar aquí que la inmensa mayoría de los atentados de corte yihadista en suelo europeo los han llevado a cabo personas nacidas o criadas aquí, como los ataques en París o Cataluña. Si bien es cierto que en algún caso, fue un refugiado radicalizado, como el del joven que atacó con un hacha a los pasajeros de un tren de Baviera.

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Las organizaciones humanitarias insisten en que es primordial establecer unas vías legales y seguras para los solicitantes de asilo. Pero mientras se encuentra una solución al llamado “flujo migratorio” en el Mediterráneo central, Italia ya aplica su acuerdo con Libia sin apenas escrutinio europeo.

En lo que llevamos de año, han llegado más de 9.500 migrantes o solicitantes de asilo a Italia a través del Mediterráneo, según la OIM. De momento, han fallecido al menos 385 personas en esa travesía. Mientras, casi 6.000 migrantes han sido devueltos a Libia.

“Todo indica que (las devoluciones en caliente) van a ir a más. Cada vez está sucediendo más a menudo”, asegura Laura Lanuza, portavoz de Proactiva Open Arms. Y advierte: cuando los guardacostas libios se llevan a los náufragos de vuelta no los rescatan, los “capturan”.

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*FE DE ERRORES: En una primera versión de este artículo se publicaba que Acnur había mostrado su preocupación por los “continuos y preocupantes informes sobre devoluciones automáticas” en su reciente informe. Sin embargo, dicho documento no hace referencia explícita a las denuncias de devoluciones automáticas a Libia, sino a las que han sucedido desde otros países, como España. Para evitar confusiones, esa observación ha sido retirada del presente análisis.