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El refugiado sirio del ‘selfi’ con Merkel: “Tienen que controlar más las fronteras alemanas”

Anas Modamani posó con Angela Merkel para este selfi en 2015. Foto cedida.

A Anas Modamani le entristece el buen resultado de Alternativa para Alemania en las elecciones generales de ese país, pero en esta entrevista asegura no tener ningún miedo y pide mayor vigilancia para evitar a algunos solicitantes de asilo que -en su opinión- abusan del sistema.

En la pared de su habitación en Berlín, Anas Modamani mantiene colgado el selfi que se hizo con Angela Merkel al poco tiempo de llegar a Alemania en agosto de 2015. Reconoce a Salamplan.com que fue “una experiencia muy grande” para él. Había huido de la guerra en Siria con 18 años recién cumplidos y la selectividad aprobada. Estaba deseoso de encontrar trabajo y un lugar donde estudiar. Cuenta que la casa donde vivía con sus padres y hermanos en Daraya (un suburbio de Damasco) había quedado reducida a escombros, a lo que se sumó el largo y peligroso camino a la que habría sido su universidad.

Llegó a Alemania tras una breve estancia en Turquía y haber sobrevivido al periplo del Egeo y la denominada “ruta de los Balcanes” que en aquellos días vio pasar a tantos solicitantes de asilo. Pero aquel selfi en el que posó sonriente con la canciller que abrió las puertas a los refugiados le jugó una mala pasada y algunos aprovecharon la imagen para hacerlo pasar por terrorista. Hoy está aclarado que no se trataba más que de un burdo montaje y Modamani incluso luchó contra Facebook en los tribunales por dar pábulo a una noticia falsa así. Perdió la causa judicial en marzo de este año, pero un par de meses antes -y tan solo unos días después de que se conociera la interposición de la demanda de Modamani- esta red social se comprometió a combatir las noticias falsas en Alemania.

Es una verdadera pena que Alternativa para Alemania esté en el ‘Bundestag’ con un 13%. Me siento muy mal (por ello, pero) no tengo miedo

Ahora vive en un país donde la ultraderecha alemana abiertamente contraria al islam obtuvo 94 de los 709 escaños en el Parlamento, con un 13% de los votos. No se lo esperaba, porque él se ha sentido bien acogido a pesar de la mala experiencia con amenazas en su cuenta de Facebook. “Bueno, es una verdadera pena que estén en el Bundestag con un 13%. Eso es mucho. Me siento muy mal (por ello). Nunca me habría imaginado que tuvieran tanto (apoyo)”, reconoce con buen acento alemán al otro lado de la línea telefónica. Pero “miedo en realidad no tengo”. Explica que se siente muy bien integrado, con trabajo como cajero en un McDonald’s e inscrito para empezar sus estudios de informática en la Universidad Humboldt de Berlín en el próximo semestre. “Me siento bienvenido en Berlín. He construido muchas amistades, con muchos árabes nacidos en Alemania, con alemanes, en mi trabajo también…”

Alternativa para Alemania (AfD por sus siglas en alemán) exponía en su programa electoral para los comicios del pasado 24 de septiembre que el idioma alemán es un eje de la identidad nacional. Argumenta que deben preservarlo ante la amenaza que para este partido supone la llegada de los cientos de miles de demandantes de asilo (solo en 2015 fueron más de 1 millón, según datos oficiales de las autoridades alemanas). Modamani, que ahora tiene 20 años, pone interés en integrarse y ya ha alcanzado el nivel B2, lo que significa que puede hablar con hablantes nativos sin mucha dificultad por ninguna de las dos partes, según certifica el Instituto Goethe. Esta misma semana retrasó la entrevista con Salamplan.com porque necesitaba estudiar para una prueba de nivel a la que se tenía que presentar con el fin de poder optar a una beca de estudios. Su rico vocabulario durante esta entrevista deja en un segundo plano algunos errores gramaticales que cometen hasta los que llevan toda la vida hablando este complicado idioma.

Por supuesto que hay muchas personas extremistas, como [los terroristas de] Daesh. Pero si eres musulmán de corazón, no creas problemas. Yo he leído el Corán: dice que hay que ser siempre pacífico, educado y amable

AfD argumenta en su ideario que el islam y la democracia son dos conceptos incompatibles y durante la campaña electoral colgaron carteles con frases como “El islam no pega con nuestra cocina” con un cerdo como imagen o “¿Burkas? A nosotros nos gustan los bikinis”. Su programa electoral asegura que esta religión “no es parte de Alemania”. Modamani opina que el islam sí que tiene su lugar en este país y subraya que él no ha tenido ningún problema por ser musulmán. “Por supuesto que hay muchas personas extremistas, como Daesh [el autodenominado Estado Islámico], pero si eres musulmán en tu casa, en tus pensamientos, en tu corazón… no necesitas enseñárselo a todo el mundo, así que no crea problemas. La palabra islam significa paz y yo he leído el Corán: dice que hay que ser siempre pacífico, educado y amable”, responde este refugiado sirio.

No habla de enfado en ningún momento; sí menciona, por el contrario, repetidamente lo que le “entristece” esta visión de Alternativa para Alemania y el apoyo que ha recibido. “Igualan islam a terrorismo, pero no. A lo mejor los terroristas tiene un problema mental, son tontos, no son verdaderos musulmanes (y deberían) dejar el islam en paz”.

Hace mucho que no tenemos ninguna información sobre mi amigo Munir, desde que se lo llevaron a la cárcel. No sabemos si está vivo o muerto

Rememora que antes de la guerra se divertía jugando con niños musulmanes y cristianos por igual en su colegio en Daraya. Iban a menudo al parque, aunque ya por entonces también ayudaba a su padre reparando motores. Con la guerra llegaron los bombardeos que no solo destruyeron su casa, sino que también mataron a tres tíos de Modamani. “Nosotros no tomamos ningún arma, nada”, asegura. Recuerda también a su amigo Munir, al que metieron en la cárcel durante la guerra. “Hace mucho que no tenemos ninguna información (sobre él). No sabemos si está vivo o muerto”, comenta sobre este caso, que recuerda a los miles de ellos denunciados en distintos informes de Amnistía Internacional (Cárceles de tortura sirias, agosto 2016; Ahorcamientos masivos y exterminio, febrero 2017).

Anas Modamani posa ante la Puerta de Brandeburgo, símbolo hoy de la caída del Muro de Berlín.

Esta semana se ha cumplido el plazo de dos años que se concedió la Unión Europea para reubicar o reasentar a 180.000 refugiados sin haber cumplido más que con el 25% de ellos y Modamani cree que la solución pasa por realizar los controles a las peticiones de asilo en países intermedios y ofrecer un pasaje seguro a quienes lo obtengan. A la vez él mismo está a favor de aumentar el control de las fronteras alemanas, como quieren los ultraderechistas alemanes (aunque estos hablan también de levantar verjas en el espacio Schengen).

Los refugiados solo queremos vivir en paz, queremos trabajar. (Pero) tienen que controlar más las fronteras alemanas (para evitar a quienes aprovechan la situación).

Modamani coincide con ellos en que es necesario para evitar a quienes, según él, se aprovechan de las circunstancias arguyendo, por ejemplo, ser sirios sin serlo solo para obtener el asilo, o algunos que se nutren de ayudas estatales. “Yo también estoy a favor de controlar más las fronteras alemanas. Algunos dicen ser sirios en las oficinas de las autoridades berlinesas sin presentar documentación y yo enseguida me doy cuenta de que no es verdad. En Berlín hay mucha gente que lleva casi 6 años aquí y no hacen nada y solo reciben dinero del Hartz IV [un polémico programa social alemán] o del centro de trabajo [que complementa sueldos para llegar a un mínimo mensual]”, asegura. Y añade: “En Alemania hay trabajo, mucho. No se necesita tanta experiencia, te puedes presentar (a un puesto) y obtenerlo. Pero no quieren trabajar, creo yo”. Explica que él lleva un año trabajando y gana unos 1.200 euros al mes, aunque también ha recibido alguna vez un complemento del Estado cuando el salario era menor.

Este sirio -que técnicamente no ha obtenido el asilo, sino una protección temporal- opina que un control mayor no solo es necesario por cuestiones de seguridad o asistencia social, sino también como herramienta para combatir el miedo y el odio contra el islam en Europa. “La Policía alemana tiene que saber de dónde viene cada persona, lo que hace en Alemania, si trabaja o estudia, lo que hace cada día”.

No tengo un sueño especial, el de una vida normal: encontrar un trabajo mejor remunerado para mandárselo a mi familia, un piso grande, casarme…

Al mismo tiempo advierte a los ciudadanos alemanes sobre las noticias falsas que circulan por internet y les pide que no se fíen, que se relacionen con los refugiados y así descubrirán, argumenta Modamani, que “solo queremos vivir en paz, también queremos trabajar”.

A pesar de que este veinteañero se siente integrado en su entorno berlinés, admite que la morriña le puede y echa mucho de menos a su familia: “No me siento como en casa. El extranjero, seguirá siendo el extranjero”. Aún así no tiene intención de volver a Siria “en absoluto” cuando acabe la guerra. Explica que en Alemania ya ha comenzado a labrarse un buen futuro: “He construido muchos cimientos aquí: trabajo, estudios… y a lo mejor la situación mejora y me siento como en casa, pero más adelante”. Anas Modamani dice que no tiene “un sueño especial, el de una vida normal: encontrar un trabajo mejor remunerado para mandárselo a mi familia, un piso grande, casarme…”. De momento, se alegra de empezar sus estudios universitarios en unos meses y de poder compaginarlo con su trabajo.